miércoles, 8 de enero de 2014

La liberación de la mujer sólo será completada dentro de la revolución socialista

Nota – El siguiente artículo de Soong Chin-ling titulado La liberación de la mujer en China fue publicado en Pekín Informa, Nº 6, 11 de Febrero de 1972. Ha sido extraído del libro  China. Popular por David Milton, Nancy Milton y Franz Schurman.  Fondo de Cultura Económica. México D.F., 1977, pp. 312-318. La transcripción es de Gran Marcha Hacia el Comunismo. Marzo 2013.

La historia ha demostrado que la liberación de la mujer en China –la obtención por la mujer de igual posición que el hombre- comenzó con la revolución democrática, pero sólo será completada dentro de la revolución socialista.

¿Qué es la revolución democrática? Es una revolución que derriba el poder feudal, que acaba con el dominio de la clase de los terratenientes. Una revolución en que participa el pueblo en general bajo la dirección de un partido político. En China comenzó en 1911, cuando se derrumbó a la monarquía, al emperador –el mayor terrateniente de todo el mundo- y se abatió la aristocracia. Pero esta revolución no llegó a ser completa sino hasta 1949, época en que se confiscó la tierra que poseían todos los grandes terratenientes o señores de la tierra. Campesinos y terratenientes eran mutuamente enemigos. Los primeros participaron en el movimiento revolucionario de 1927, y sólo tras un prolongado período de lucha de clases, lograron aquellos vencer a los últimos.

¿Qué relación guarda el derrumbamiento de la clase terrateniente con el Movimiento de Liberación de la mujer? En la primavera de 1927, nuestro gran líder, Mao Tse-tung, nos ofreció la explicación correcta: “La autoridad política de los terratenientes es la espina dorsal de todos los demás sistemas de autoridad. Al ser derrocada, la autoridad de clan, la religiosa y la autoridad del marido comenzaron a tambalearse … Por lo que concierne a la autoridad del marido, está siempre había sido más débil entre los campesinos pobres, ya que,, por razones económicas, las mujeres de los labradores habían de realizar más trabajo manual que las mujeres de las clases más ricas y, por consiguiente, tenían más voz y mayor poder de decisión en los asuntos familiares. Con la creciente ruina de la economía rural en años recientes, ya había sido debilitada la base que sostenía el domino del hombre sobre la mujer. Con el ascenso del movimiento campesino, la mujer ha comenzado a organizar asociaciones rurales femeninas en muchos lugares; se les ha presentado a ellas la oportunidad de levantar la cabeza, y la autoridad de los maridos va haciéndose más vacilante de un día para el otro. En pocas palabras, el sistema feudal patriarcal entero y la correspondiente ideología han comenzado a tambalearse paralelamente al crecimiento del poder campesino”.  Huelga decir que, antes de la revolución democrática, la mujer china era oprimida y explotada en varias formas. Las mujeres de las clases más ricas, e incluso la mayoría de las pertenecientes a las clases pobres, estaban ocupadas en sus hogares y no ejercitaban ningún trabajo social. Las mujeres trabajadoras, particularmente las empleadas en trabajos domésticos, cobraban salarios muy bajos. ¡En realidad, eran muy pocas las mujeres económicamente independientes! Durante esa misma época eran poquísimas las niñas que asistían a la escuela. La mayoría de las mujeres que llegaban a graduarse regresaban a sus hogares. Sólo poquísimas trabajaban como maestras en escuelas primarias y medias para niñas.

El progreso del Movimiento de Liberación de la Mujer siguió muy de cerca el avance de la revolución democrática. El estándar de la mujer china se elevó en 1930, en vísperas de la guerra de agresión japonesa. En aquel tiempo había ya colegios e incluso escuelas medias en que regía la coeducación. Buen número de mujeres tituladas recibieron empleo como maestras, médicas y enfermeras. Sin embargo, la mayoría de las que se habían graduado en las escuelas de las misiones cristianas, no tomaron trabajo alguno, sino que permanecieron viviendo con sus familias, para convertirse en “jarrones” de sociedad, apodo que se daba en aquella época a las personas dedicadas a las diversiones sociales , que no realizaban ningún trabajo. Estas mujeres, casadas o solteras, libres de la etiqueta feudal, se convertían en juguetes sociales y parásitos burgueses. Por entonces eran muchas las mujeres que trabajaban en la industria textil, explotadas por el capitalismo, mal pagadas y verdaderamente sumidas en la pobreza.

Al fin de la guerra de agresión japonesa y la concomitante ocupación el pueblo chino, bajo la dirección del Partido Comunista Chino, aceleró el proceso revolucionario. De esta manera, fueron muchas las mujeres que se lanzaron espontáneamente a realizar toda clase de trabajos revolucionarios, incluso, algunas de ellas, se dedicaron a prestar servicios militares. Estas mujeres se hicieron económicamente independientes. Los miembros del Parido se dedicaron al trabajo de propaganda en aldeas y fábricas. Muchas de ellas eran mujeres graduadas de escuelas medias. Su trabajo las hizo  alcanzar posición igual a la del hombre. Desarrollaron gran actividad en el movimiento de reforma agraria y contribuyeron a acabar con la propiedad de la tierra por los grandes terratenientes. Entregadas de todo corazón a sus diversas tareas, poseídas  de sincero espíritu de sacrifico, estas mujeres cumplían las órdenes del Partido. Y fue esta revolución democrática la base que permitió al partido Comunista poner en marcha, como lo hizo, la actual revolución socialista.

Cuando en octubre de 1949, derrotadas las fuerzas militares japonesas, derribada la dictadura de Chiang Kai-shek, expulsados los agentes imperialistas, se proclamó la República Popular China, llegó a su conclusión nuestra revolución democrática. Desde este momento comenzó nuestra revolución socialista. Al comienzo mismo del actual régimen, tanto el ministro de justicia como el de sanidad pública eran mujeres. Muchas otras mujeres entraron a servir al gobierno, en Pekin lo mismo que en muchas provincias, y en la administración de varias empresas públicas no faltaron ciertamente las mujeres.

En el transcurso de los últimos veinte años ha ido creciendo cada vez más el número de mujeres que han ingresado en el ejército, la marina y las fuerzas aéreas. Su ingreso en estos servicios fue voluntario y después de haber pasado con ventura su examen físico. En la agricultura, el pastoreo, la minería, la metalurgia, la hidráulica, las comunicaciones y transportes, la industria, los negocios y la venta al menudeo, así como varios otros servicios públicos, han entrado las mujeres en número sin cesar creciente. Desde 1966, que fue el primer año de nuestra Revolución Cultural, periodo que forma parte de nuestra revolución socialista, el número de médicas y enfermeras ha crecido muy considerablemente. Muy recientemente, en unas cuantas de nuestras grandes ciudades, todas las mujeres sanas menores de cuarenta y cinco años han recibido trabajo en la industria, el comercio, los transportes y comunicaciones y otros muchos de los servicios públicos. Muchachas y muchachos graduados de las escuelas medias han sido destinados a trabajar en fábricas, campos y tiendas o talleres. Cualquiera que sea lo que el hombre puede hacer en estos servicios puede realizarlo con igual pericia la mujer. En términos generales, toda mujer capaz de trabajar puede tomar su lugar en el frente de trabajo, bajo el principio de a trabajo igual, salario igual. La gran mayoría de las mujeres chinas han logrado ya su independencia económica.

No obstante, de interrogarnos si el Movimiento de Liberación de la Mujer ha logrado en China todas sus finalidades, habemos definitivamente de responder que no. Es cierto que desde hace veinte años se ha abolido el sistema de señorío de la tierra, pero no lo es menos que buena parte de la vieja ideología feudal patriarcal sigue todavía vigente entre los campesinos y más aún entre los pequeños propietarios. Esta ideología sigue creando problemas en las regiones rurales y en algunos pueblos pequeños. Sólo una vez que haya sido extirpada la ideología feudal patriarcal podrá haber completa igualdad entre los dos sexos.

A fin de construir una gran sociedad socialista, es necesario que las grandes masas de las mujeres se agreguen a la actividad productora por trabajo igual,  el hombre y la mujer deben recibir igual salario. Actualmente, en nuestro país, existen comunas del pueblo de algunas regiones rurales en las cuales la mujer todavía recibe salario inferior al del hombre por igual producción. En algunas aldeas, todavía tienen alguna validez las ideas patriarcales. En proporción es mayor el número de muchachos que el de muchachas que asisten a la escuela. Los padres necesitan a las muchachas  para que ayuden a realizar los trabajos domésticos. Hay incluso quien todavía piensa que, a fin de cuentas, la muchacha entrará a formar parte de otra familia cuando se case, de manera que no resulta remuneratorio enviarla a la escuela. Por añadidura, cuando las muchachas van a casarse, es frecuente que los padres del novio pidan cierta cantidad de dinero o diversos artículos a los padres de la novia.  De esta manera queda restringida la libertad de matrimonio. Finalmente, como los labradores desean que aumente la fuerza de trabajo de la familia, Su esperanza es tener hijos varones, mientras que el nacimiento de una niña constituye una decepción.  Este deseo de tener por lo menos un hijo varón ejerce un efecto adverso sobre el control de la natalidad y la planificación familiar. La mujer con muchos hijos encuentra difícil, naturalmente, participar en el trabajo productivo. Otro obstáculo que dificulta la participación plena  de la mujer en el trabajo productivo es la necesidad de realizar las labores domésticas. Esto impide a muchas mujeres la plena y cordial participación de la mujer en los servicios públicos.

Dada la situación actual no es difícil comprender que la genuina igualdad entre los sexos es factible, y que el Movimiento de Liberación de la Mujer sólo habrá logrado su fin y dejará de ser necesario, única y exclusivamente cuando, conducido por la política marxista leninista del Partido, quede completado el proceso de transformación total de la sociedad, cuando sean exterminadas la clase o clases explotadoras, y cuando la ideología feudal patriarcal y otras ideologías basadas en la explotación de clase sean absolutamente desarraigadas.

Soong Chin-ling

Fuente: http://granmarchahaciaelcomunismo.wordpress.com/