viernes, 3 de enero de 2014

A las mujeres trabajadoras

¡Camaradas trabajadoras!
Durante muchos siglos la mujer estaba oprimida y privada de derechos. Durante muchos siglos, no era más que un apéndice del varón. El marido estaba dando de comer a su esposa, y por ello la esposa estaba sometida a su voluntad, con resignación llevaba su privación de derechos, su esclavitud en la familia y el hogar. La Revolución de Octubre ha emancipado a la mujer. Ahora una campesina tiene los mismos derechos que un campesino, una trabajadora tiene los mismos derechos que un trabajador. Las mujeres en todas partes tienen derecho del voto, pueden optar a ser un miembro de los Soviets y comisarios, e incluso, un Comisario del Pueblo.
Pero, aunque las mujeres tienen los mismos derechos bajo la ley, la vida, en cambio, aun no la ha liberado: la obrera, la campesina aún está sometida a la servidumbre de sus quehaceres domésticos, todavía es una esclava en su propia familia.

El objetivo de los trabajadores ahora consiste en organizar la vida de tal manera, que se les permitiese quitar la carga de cuidar a los niños de los hombros de las mujeres, para facilitarle el trabajo y quitarles la servidumbre doméstica a la obrera y la campesina. La clase obrera está interesada en liberar a las mujeres también en estas áreas. El trabajador debe entender que una mujer es un miembro de la familia proletaria, al igual que él mismo. Después de todo, una mujer trabaja a la par con el hombre. Una tercera parte de todas las riquezas en el mundo ha sido creada por las mujeres; en Europa y América, el número trabajadoras llega a 70 millones de personas. ¡En la sociedad comunista, el hombre y la mujer deben ser iguales! Sin igualdad de la mujer no hay comunismo.
Así pues, ¡al trabajo, camaradas trabajadoras!¡ Pónganse a emancipaciparse! ¡Construid guarderías, Casas de maternidad, ayudad a los Soviets a construir comedores públicos, ayudad al Partido Comunista a construir una nueva y luminosa vida! ¡Su lugar está en las filas de todos aquellos que luchan por la emancipación de las personas que trabajan, por la igualdad, la libertad y la felicidad de sus hijos. Su lugar, obreras y campesinas, está junto a la revolucionaria bandera roja del victorioso comunismo mundial!

Alexandra Kollontai